
Andrés Roldán Tonioni
1.- Presentación
El presente escrito tiene por finalidad exponer una reflexión teórica respecto a las desigualdades sociales. Más que aferrarme a una teoría en específico me situaré desde una perspectiva estructural para observar la realidad, y presentaré el diálogo extrayendo conceptos formulados desde diversas teorías. Pasando revista por conceptos del materialismo histórico y presentando el concepto de disciplina de Michael Foucault.
La idea central que se quiere exponer gira en torno a la determinación social que impone el elemento económico, expresado principalmente a través del mercado, en nuestras sociedades capitalistas avanzadas y que se plasma en el espacio de las ciudades. Esta determinación social, caracterizada por la desigualdad, perpetúa un tipo particular de disciplinamiento sobre los cuerpos, en donde cada individuo posee ‘irremediablemente’ una posición en la estructura social y espacial, lo que según datos nacionales, ha decantado en una naturalización de las desigualdades, constituyéndose, entonces, en uno de los instrumentos de dominación per se del sistema político-económico actual.
La desigualdad social como disciplinamiento viene siendo un tema tratado en la academia desde hace ya un tiempo, pero sobre el cual muy poco se ha escrito en Chile y América Latina. La finalidad del presente trabajo es desarrollar estas ideas, en el orden señalado.
2.- Capitalismo, estructura espacial y desigualdad social
La estructura social queda plasmada en la distribución espacial de las ciudades modernas. La forma en que se distribuye el espacio en la ciudad se determina a partir de criterios de maximización y apropiación del excedente producido y la elevación de las fuerzas productivas, los que a su vez, aseguran el posicionamiento de un sector de la población sobre otros. Nos posicionamos de la siguiente forma:
“Sobre la base que toda sociedad concreta y, por tanto, toda forma social (como el espacio) puede entenderse a partir de la articulación histórica de varios modos de producción” (Castells, p. 10)
El espacio se estructura, desde una perspectiva social, en base a procesos sociales complejos como la estratificación y diferenciación social, las relaciones sociales de producción de los proyectos históricos. El espacio es una de las formaciones sociales que se pueden comprender a partir de los distintos modos de producción.
Asumimos entonces que:
“En una sociedad en que el modo de producción capitalista es dominante, el sistema económico es el sistema dominante de la estructura social y, por consiguiente, la producción es la base de la organización del espacio” (Castells, 1974, p.15) 2
El capitalismo es el modo de producción3 de las sociedades modernas, que establece relaciones de dominación sobre quienes deben vender su fuerza de trabajo a los poseedores de los medios de producción.
Este modo de producción en la actualidad fue caracterizado de la siguiente forma:
“se asiste a una nueva concentración del capitales en las manos de un pequeño número de inversores institucionales que controlan una parte creciente de los capitales… el nuevo modo de producción maximiza el beneficio reduciendo la masa salarial por la compresión de los salarios y los despidos” (Bourdieu, 2000, p. 19)
Bajo esta línea de análisis lo correcto sería afirmar que existen diversos ‘grupos’ que participan en este proceso de producción y apropiación, y que según este proceso, se distribuyen espacialmente los roles asignados para éste
Por ejemplo se ha producido, la segregación espacial que diferencia entre comunas ricas, de clase media, marginales o pobres. La composición y distribución de la población en estos sectores sociales está determinada por la valorización de la tierra y la capacidad de renta percibida por cada sujeto.
Las empresas y los sectores sociales ligados a esta dinámica, se benefician de la concentración bajo la forma de economías de aglomeración (Geisse, 1976). La apropiación privada de las economías de aglomeración se explica a través de la participación diferencial de los diversos grupos sociales en el ingreso.
También sabemos que en América Latina se combinan dos cuestiones fundamentales que nos dan cuenta de la desigualdad: las discontinuidades del proceso de acumulación primitiva y el colonialismo tecnológico (Nun, 2002).
La ciudad era y es el lugar en donde se funde la relación de dominación, esta dominación es llevada a cabo invisiblemente y condiciona un tipo de disciplinamiento particular. El sistema urbano es donde se integran territorialmente las diferentes actividades económicas, por tanto, territorio y actividades económicas se convierten en factores que se influyen mutuamente. Es en la ciudad donde más fuertemente se concentra la población productora de excedente.
Una de las características del espacio es la de cristalizar y reproducir las desigualdades sociales entre clases, grupos, a través de la apropiación de la propiedad privada, de distribución de los ingresos, de poder, etc. Por ejemplo, Santiago tiende a una concentración de la actividad económica y se comprueba que al mismo tiempo este incremento agudiza los conflictos sociales (Geisse, 1976).
La ciudad es la proyección de la sociedad en el espacio (Castell, 1974). El hombre se transforma y transforma su medio ambiente en su lucha por la vida y por la apropiación diferencial del producto de su trabajo. Por lo tanto afirmamos que el espacio es la expresión concreta de cada conjunto histórico en la cual la sociedad se especifica.
3.- Instituciones y disciplina
Siguiendo con la coherencia esperada en este escrito, afirmamos que lo económico determina primeramente la estructura espacial y social de las sociedades capitalistas. En la actualidad, así como en la antigüedad, lo económico es plasmado en la realidad a través del proceso productivo y el mercado. Este último es considerado hoy en día como la forma más eficiente para la distribución de bienes, servicios y productos, y se ha insistido, en base a este pensamiento, que debe operar con la ‘autonomía’ necesaria para asegurar el beneficio a toda la población.
Asumimos que el mercado se transforma en el actor preponderante, que reproduce la relación social de trabajo-alienación y apropiación.
Bajo mi perspectiva, la formación de esta formación social provoca un disciplinamiento. Las disciplinas las entiendo en términos de Foucault como:
“aquellos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les impone una relación de docilidad – utilidad” (2000, 125-126)
Según Foucault, la disciplina y la vigilancia constituyen aspectos fundamentales de la prisión, pero desde su punto de vista era esencial darse cuenta de que no se tratan de aspectos peculiares de las prisiones. Todo lo contrario, dichos elementos impregnaban un gran número de organizaciones distintas que también adquirieron prominencia con el capitalismo industrial del siglo XIX: fábricas, oficinas y lugares de trabajo, hospitales, escuelas, cuarteles, etc. La disciplina, nos dice Foucault, disocia el poder del cuerpo, lo contrario de las prácticas tradicionales en las que se marcaba el cuerpo –en el caso del castigo- que de alguna forma se lo etiqueta públicamente, el poder disciplinario se ejerce a través de su invisibilidad.
“Los que viven bajo este poder lo consienten… La disciplina es una de las condiciones modernas de los campos de poder” (Giddens, 1997, p. 282 – 284)
Lo dicho anteriormente, respecto a la distribución por el proceso productivo del espacio social, ha producido un disciplinamiento de los cuerpos que genera “zonas de pobres” observables en la ciudad. La estructura social en las sociedades capitalistas es desigual y esta contradicción dialéctica implícita que las caracteriza, es percibida desde el pensamiento intelectual y también el popular.
Creo importante incorporar a la discusión este concepto de disciplina, ya que ayuda a entender de la mejor forma posible las diferenciaciones sociales en el espacio urbano, nos ayuda a entender además nuestra responsabilidad y posición en la comunidad, pero volvamos a lo que se quiere plantear.
En Chile se ha observado incluso que existe una naturalización de las desigualdades sociales. Según cifras entregadas por el PNUD (2002) “la mitad de los chilenos entrevistados afirma que “las desigualdades sociales siempre han existido y seguirán existiendo”, lo que puede ser interpretado como una naturalización de lo social como fenómeno natural ajeno a la voluntad humana. Un tercio de los sujetos entrevistados por este organismo “se adaptan al sistema económico con la única finalidad de sacar el máximo provecho para sí”, en base a las estrategias para, que según sus habilidades y recursos disponibles, aprovechar de la mejor forma las oportunidades (p. 40 – 45)
Así lo entienden también los pobladores de los espacios sociales de nuestras ciudades, como nos recuerda Gabriel Salazar, la toma de terrenos, las piedras contra la autoridad de los “historiadores” de la Legua. En realidad no se necesita presentar demasiados datos empíricos de estas realidades de la ciudad.
El cuerpo es la superficie sobre la que se ejerce poder. El poder derivado de las capacidades con las que cuenta un sujeto para alcanzar un posicionamiento dentro de la estructura espacial, en este caso desigual. El cuerpo debe ocupar un espacio determinado.
“En toda sociedad, el cuerpo queda prendido en el interior de poderes muy ceñidos, que le imponen coacciones, interdicciones u obligaciones… coerción ininterrumpida, constante, que vela sobre los procesos de la actividad más que sobre sus resultados y se ejerce según una codificación que retícula con la mayor aproximación el tiempo, el espacio y los movimientos” (Foucault, 2000, p. 125)
El poder disciplinario implica el cercamiento específico del espacio, la división del espacio de acuerdo con criterios especializados de identificación o de actividad lo que implica un cercamiento del cuerpo en un espacio determinado, tal como lo señalamos anteriormente. El poder se encuentra inevitablemente envuelto en todos los procesos sociales.
Veamos:
“La disciplina procede ante todo a la distribución de los individuos en el espacio” (Foucault, 2000, p. 130)
La forma en que lo lleva a cabo es compleja. Por un lado, la tierra asume un rol prioritario en el momento en que a medida que se concentran las fuerzas de producción, se busca obtener de ellas el máximo de ventajas en la apropiación del excedente y de neutralizar sus inconvenientes, de proteger los materiales y útiles, de dominar la fuerza de trabajo. Se genera que el espacio disciplinario tiende a dividirse en tantas parcelas o campos como cuerpos o elementos que repartir hay. Codificando los espacios y asignando clasificaciones a los espacios que se ocupan.
“Al organizar “las celdas”, “los lugares” y “los rangos” fabrican las disciplinas espacios complejos: arquitectónicos, funcionales y jerárquicos a la vez. Son unos espacios que establecen la fijación y permiten la circulación, recortan segmentos individuales e instauran relaciones operatorias; marcan lugares e indican valores” (Foucault, 2000, p. 136)
Veremos ahora que una de las principales formas en que se diseña espacialmente la ciudad es la renta de la tierra.
4. La división del trabajo y la renta de la tierra.
Una de las formas espaciales que determina este disciplinamiento es la renta de la tierra, cuando esta adquiere un valor de cambio diferenciado.
Bajo este nuevo régimen económico4, de desarrollo neoliberal, se ha impuesto ideológicamente un pensamiento y una práctica que han aumentado (radicalizado) la pobreza y las desigualdades. Por otra parte, el Estado ha elaborado políticas que han sido diseñadas y aplicadas de forma que sus resultados han generado formas de perpetuación y dominación, con resultados regresivos.
Al estar limitados los sectores pobres a la expulsión que les impone la renta de la tierra, planteamos que existe una desigualdad estructural que impone una disciplina sobre éstos, condenándolos a vivir en marginalidad, a la formación ghettos, forzando la toma de terrenos, etc.
La renta de la tierra, hoy en día, determina en las ciudades la estructuración del espacio, debido a que lo que dirija la política de localización industrial / empresarial, de vivienda, de transporte, etc, será la tendencia a acrecentar el máximo la tasa de ganancia.
Podemos tratar de elevar alguna explicación para ello también, por ejemplo, el Estado chileno, por ejemplo, ha impulsado desde mediados del siglo XX una política del capital industrial, justo al mismo tiempo se produce un estancamiento de las fuerzas productivas en la agricultura. Esto lleva a una cotización mucho mayor del espacio en la ciudad. La tierra en la ciudad pasa de tener un valor de uso a un valor de cambio elevado que hoy en día determina la división de la propiedad y genera la expulsión de quienes no poseen los medios para su adquisición (Geisse, 1976).
Actualmente, en un contexto de necesidad de redefinición del modelo de desarrollo se requiere la comprensión de dos fenómenos paralelos: La internacionalización de los mercados, proceso que en Chile y América Latina se ha llevado a cabo por la industrialización sustitutiva de importaciones, y por otro lado, el debilitamiento del Estado, que pierde su rol hegemónico como agente del desarrollo, ante la irrupción de enormes empresas supranacionales que instrumentalizan la acción social y política (Garretón, 2000). Menciono lo anterior porque comparto la idea de un Estado que, a través de sus políticas, logre relevar los intereses de toda la población frente a los intereses corporativos internacionales impedir la segmentación social, una determinación disciplinaria sobre los cuerpos, promoverá la integración.
La equidad pasa por elevar las tasas de productividad de todos los sectores económico5, pero como la acumulación no permite un aumento de los ingresos y del empleo formal necesitamos una política social distributivamente fuerte complementada con inversiones en educación, salud y vivienda que permita pensar en una especialización de la mano de obra a mediano plazo (Bustelo, 1994).
He desarrollado muy brevemente la importancia, que desde un punto de vista teórico, nos ayude a comprender las dinámicas comunitarias de la ciudad en contextos complejos. Es importante seguir en la discusión desde esta mirada estructural y arriesgarse en la incorporación de conceptos de la teoría social para una, cada vez mayor, comprensión del tema.
Estamos frente a una realidad y debemos, responsablemente, hacernos cargo del debate, interpelando nuestras formas de producción e intercambio de mercancías y al poder político. Teoría y práctica, junto a los valientes pobladores, tomando la sabiduría popular y plasmándola en la calle y en el papel.
5.- Bibliografía
Bourdieu, P. (2000). Por la invención de una nueva política de occidente. En revista chilena de temas sociológicos n° 8, 2002. Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez. P. 17-27.
Bustelo, P. (1999). Teorías contemporáneas del desarrollo económico. Madrid: Síntesis.
Bustelo, P. (1994). Hood Robin. Ajuste y Equidad en América Latina. Documento de trabajo asignatura Dinámica de la Población y Estructura del trabajo, 2007.
Cardoso, F.H., Faletto, E. (2003). Dependencia y desarrollo en América Latina. Ensayo de interpretación sociológica. Buenos Aires: siglo veintiuno editores.
Castells, M. (1974). La cuestión urbana. Tercera parte.
De Roux, F. (1994). La sociedad de todos. Buenos Aires: Libertadores.
Dussel, E. (2006). Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión. Madrid: Editorial Trotta.
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Geisse, G., Pumarino, G., Valdivia, M. (1976). Relaciones entre Urbanización y Desarrollo en Chile. Bases para la Planificación Urbana. ILPES.
Geisse, G. (1983). Economía y política de la concentración urbana en Chile. México; Colegio de México.
Giddens, A. (2001). Las nuevas reglas del método sociológico. Buenos Aires: Amorrortu.
Giddens, A. (1997). Política, sociología y teoría social. Reflexiones sobre el pensamiento social clásico y contemporáneo. Bueno Aires; Paidós.
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Nunn, J. (2000). Marginalidad y exclusión social. Buenos Aires: Fondo de cultura económica.
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Sunkel, O. (1994). La crisis social de América Latina: una perspectiva neoestructuralista, En Contreras, C. (comp): El desarrollo social, una tarea de todos. Comisión sudamericana de Paz, Seguridad y Democracia, Santiago de Chile, pp.27-94
1 Trabajo presentado en Enero del 2008. Elaborado para la asignatura “Dinámica de la Población y Estructura Espacial”, dictada por el Profesor Julio Hurtado B., parte del programa Magíster en Psicología mención Psicología Comunitaria de la Universidad de Chile.
2 Lo económico lo entiendo, como el proceso en que el hombre con la ayuda de determinados medios de producción (herramientas técnicas y materias primas) transforma la naturaleza para la producción de bienes necesarios a la existencia social (Castell, 1974).
3 Un modo de producción es una unidad compleja que articula distintas prácticas o niveles: el económico, el jurídico político y el ideológico. Cada uno de estos niveles presenta una especificidad propia y es relativamente autónomo. Su tipo de inserción en la estructura global está determinado en última instancia por la base económica, lo que significa que de ésta depende cual será el nivel dominante en cada modo de producción” (Nun, 2000, p. 33)
4 “Régimen económico que es inseparable de un régimen político, un modo de producción que implica un modo de dominación, fundado sobre la institución de la inseguridad, la dominación por la precariedad: un mercado financiero desregulado favorece un mercado de trabajadores desregulado, por lo tanto un trabajo precario que impone la sumisión de los trabajadores” (Bourdieu, 2000, p. 20)
5 Según Bustelo, esa tarea se centra en cómo incorporar a los grupos socialmente más vulnerables a las garantías económicas generadas por los ajustes y reestruturaciones económicas llevadas a cabo en la década de los 70 y los 80 inspiradas en el denominado consenso de Washington, y plasmado por los gobiernos militares, que privilegiaron solamente a los sectores económicos más acaudalados, lo que queda demostrado por el aumento de la pobreza y de la desigualdad que viene recién a disminuir muy moderadamente en los años 90. Además, en los 80 aumentó el subempleo y el proceso de precarización del trabajo (con una menor estabilidad laboral; menos empleo permanente y más empleo parcial; creciente subcontratación), siendo quienes más sufrieron con esto: los trabajadores informales del sector urbano, los asalariados de escasa calificación, los empleados del sector público, las mujeres y jóvenes. El gasto social efectivo también disminuye, lastimando aún más a los sectores en condición de vulnerabilidad.
Mientras los ajustes político económicos continúen dejando fuera de las políticas en tema redistributivo continuará aumentando la inequidad.
Muy bien la info…una pregunta: de que ciudad es la foto? Es muy fuerte, esta buenisima….
Gracias
Hola Andrés
Muy interesante tu post, espero que pueda llegar a mucha gente. Te voy a robar la imagen para mi blog, http://escuelareproduccion.blogspot.com , al que te invito a visitar
Un saludo
Alberto
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